El inicio de un nuevo año siempre está lleno de una vibra especial. Hace varios años cumplo con la tradición de "quemar los karmas" del año que se va, y de escribir las nuevas metas del año que llega. Poco a poco esta costumbre se ha ido contagiando a los que me rodean, y me encanta ver cómo en una noche podemos sentirnos más fuertes, decididos y motivados a tomar las riendas de las cosas que queremos, aunque finalmente esa determinación solo nos dure unos pocos días...
El 2013 me dejó varias lecciones aprendidas...
- Aprendí que las personas se equivocan, pero que eso las ayuda a ser mejores y a cuidar mucho más lo que tienen.
- Aprendí que hablar con odio causa muchas heridas, y que puede ser muy difícil llegar a sanarlas.
- Aprendí que perdonar no es nada fácil.
- Aprendi que tengo que cuidar muchísimo a las personas que quiero y que tengo que estar siempre pendiente de lo que puedan necesitar.
- Aprendi que debo pensar antes de hablar, antes de reaccionar, antes de decidir.
- Aprendí qué me gusta y qué no me gusta en un lugar de trabajo.
- Aprendí que tengo que luchar por mis propias metas y que tengo que hacer que las cosas pasen.
- Aprendí que debo cuidarme a mi misma y que la llave de mi felicidad no debe estar en el bolsillo de otras personas.
El 2014 viene cargado de nuevos desafíos...
- Escribir.
- Vivir sola y disfrutarlo.
- Dar lo mejor en mi nuevo trabajo.
- Aprender a manejar y sacar el brevete para poder usar mi nuevo auto :)
- Estar más cerca de las personas que quiero.
- Mirar menos la pantalla del celular y mirar más a los ojos.
- Encontrar el balance entre trabajo, familia, novio, amigas, deporte, diversión, y demás...
Ese es el desafío más grande para mi. Encontrar ese balance que tanto anhelo, porque las energías siempre se reparten de la manera más desproporcionada y hay botellitas que se caen al suelo entre tantos malabares.
Este nuevo año me comprometo a dar lo mejor
de mi en cada cosa que haga. Y, cuando pueda, también un poco más.
